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Estuve leyendo los comentarios que
hicieron a mi columna “Mitt Romney: ¡Ay, Chihuahua!”, acerca del padre nacido
en México del candidato presidencial republicano y de su bisabuelo refugiado en
el vecino país, que se publicaron en el portal de internet del diario El Nuevo
Herald de Miami.
Entre los mensajes, la mayoría en mi
contra, encontré una catilinaria de 431 palabras colocada por un usuario que se
identificó como “comejenalpiano”, quien trataba de calmar la molestia de otro
internauta por mi escrito.
Transcribo sus palabras:
“Felicitaciones. Pero no se cabree mucho con esta rata infecta de Zartha, que
es sólo un impenitente odiador de Estados Unidos y un agentón comunofascista,
que vive aquí y se aprovecha de nuestra espléndida y a veces demasiado permisiva
democracia”.
En el resto de la diatriba me llama
otra vez rata y me acusa de ser parte de una conspiración en contra este país,
al que amo y del que soy ciudadano naturalizado.
Pero, cinco minutos después de leer la
monserga entera, recibí una llamada desde Lafayette, Luisiana. En la otra línea
estaba el activista comunitario Fernando Pérez-Viart del Proyecto Hispano de
Ayuda a la Comunidad, quien me dijo que había reproducido un escrito mío contra
la ley HB56 de Alabama.
El activista, originario de Cuba,
quería alertar a la comunidad de Luisiana sobre las desastrosas consecuencias
que ha tenido la medida antiinmigrante en el estado hermano del sur y para que
nada parecido haga metástasis en su área.
Después de colgar con Pérez-Viart,
tenía otra comunicación en el celular. Clarissa Martínez, la directora de
Inmigración y Campañas Nacionales del Consejo Nacional de La Raza
(NCLR), estaba respondiendo a un pedido de declaración sobre el último invento
de los intolerantes de Washington contra los indocumentados y
sus hijos ciudadanos.
Se trata de la Ley H.R. 1956: Acta de
Reforma de Verificación de Elegibilidad para Reembolso del Crédito Tributario
por los Niños. La normativa fue introducida el año pasado por el congresista
republicano por Texas, Samuel Johnson, junto con 37 copatrocinadores, y fue
aprobada por la Cámara de Representantes el 14 de diciembre pasado.
Básicamente lo que prende la
normativa, que actualmente se encuentra en las negociaciones de un comité de
conciliación de la Cámara de Representantes y el Senado, es negarle
los reembolsos a que tienen derecho los indocumentados por sus hijos
ciudadanos, si pagan sus impuestos con el número de identificación tributaria,
ITIN o W-7.
La devolución, que fue un derecho
adquirido desde 1998, con el propósito de impedir que los niños nacidos en
Estados Unidos entren en el renglón de pobreza, sería abrogada por la propuesta
del texano.
Más de 4 millones de niños ciudadanos
resultarían afectados por la medida, pese a que sus padres estén cumpliendo sus
obligaciones fiscales con el Tío Sam.
Contrario a las mentiras de los
antiinmigrantes que dicen que los indocumentados no pagan impuestos,
el año pasado los trabajadores irregulares aportaron 9 billones de dólares (en
inglés) para sostener el seguro social y el medicare. Y se calcula que en los
últimos diez años han aportado 90 mil billones de dólares.
Lo irónico de la normativa es que está
siendo negociada por 20 legisladores, de ambos partidos, para subvencionar una
porción de la extensión del recorte de impuestos salariales, iniciativa que
entregaría 1,426 dólares en los bolsillos de 121 millones de hogares
estadounidenses, incluyendo los de los desempleados. Es decir, que se trata de
quitarle el pan de la boca a los niños ciudadanos, hijos de indocumentados,
para dárselo a otros.
Si por defender los derechos de
menores de edad nacidos aquí, me llegan a calificar de rata infecta y
conspirador, no me importa. Sé exactamente que no estoy actuando como roedor,
sino todo lo contrario.
PD: Siempre he dicho que no estoy a favor
de una política de fronteras abiertas, pero creo que se debe legalizar a los
indocumentados afincados aquí que no son bandidos o delincuentes.
Rafael Prieto Zatha es el director editorial
del semanario Qué Pasa – Mi Gente en Charlotte, Carolina del Norte.
Cornelius
NC
2801
(704) 4926062
Rafael Prieto Zartha es
el director editorial del semanario Qué Pasa-Mi Gente, en Charlotte,
Carolina del Norte.
Cornelius NC 28031.
(704)
492-6062
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