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Más de 600 jóvenes sin documentos
migratorios, llamados soñadores, celebraron recientemente un congreso en Kansas
para reforzar su cultura común basada en la experiencia de vivir a la sombra y
con el constante temor a la deportación, sentimientos que ellos han vencido con
tenacidad polÃtica, y transformado en acciones de presión al Congreso para impulsar
una reforma migratoria, reporta
The New
York Times.
La meta de esta reunión de
lÃderes estudiantiles consistió en formar el Ejército de los Soñadores, y durante
su reunión portaron camisetas con el lema de Guerreros Soñadores y elevaron
cantos y rezos invocando al Dios azteca de la guerra, Tezkatlipoca, en medio de
momentos emotivos y en ocasiones catárticos, para definir qué es ser un
guerrero soñador, dice la fuente.
En su oportunidad recordaron
sus múltiples actos de desobediencia civil y su activismo, como dice Julieta
Garibay, Coordinadora Educativa de Juntos Soñamos, lo que llevó a este ejército
de soñadores a perder el miedo y a desafiar a las autoridades de migración
revelando su identidad como indocumentados en actos públicos y hasta en el
Capitolio en Washington, DC.
Esta estrategia derivarÃa,
además de la obtención de madurez polÃtica en la promulgación de la Acción
Diferida por parte de Obama, una medida que otorgó permiso temporal renovable
para evitar la deportación a poco más de millón y medio de ciertos estudiantes,
con vÃas a conseguir la ciudadanÃa, dicen estos guerreros soñadores.
Grupos de abogacÃa y
campañas de promoción ciudadana en California y Nueva York, entre otras
entidades, brindaron a este ahora ejército de soñadores formación y asesorÃa
polÃtica para aventurarse en cuestiones legislativas, como las redacciones de
sus distintas propuestas locales de Dream Act, o Ley del Sueño, rebasando los
rÃgidos marcos partidistas o sin sujetar su acción a un solo partido y ni
siquiera al presidente.
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