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Hace semanas el gobierno de México anunció un
ambicioso programa para intentar ayudar a los casi ocho millones de personas que
según datos oficiales sufren de pobreza alimentaria. Mientras tanto, grandes
corporaciones de semillas transgénicas esperan permisos para sembrar maíz, que
es la base de la alimentación en el país. Organizaciones ambientalistas y de
agricultores protestan, alegando que la siembra de maíz transgénico en México
no sólo representa una amenaza a la salud y a la alimentación, sino que producirá
más pobreza y migración de campesinos. Vladimir Flores tiene más detalles.
El nuevo presidente de
México, Enrique Peña Nieto dice que la "Cruzada Nacional contra el
hambre" es un cambio estructural de combate a la pobreza:
"No se trata sólo de repartir alimentos entre quienes carecen de
ellos; es una estrategia social que fortalece las capacidades productivas"
Es cierto que la pobreza
económica que se vive en muchas regiones del país provoca que los cultivos de
alimentos básicos, como el maíz, se abandonen por la sequía, o por la migración
de los campesinos.
Jaime Castillo es
agricultor del estado de Puebla:
"La gente prefiere dedicarse a otra actividad, como irse a trabajar
a Estados Unidos en diversas actividades, que seguir sembrando aquí en el país"
Pero Castillo está
preocupado por la respuesta del gobierno:
"Pensamos que no va resolver el problema del hambre. Porque si
tuviera la intención de resolverlo, ya hubiera dicho que no se va a permitir la
siembra de maíz transgénico. Porque eso tiene que ver con la cuestión del
arraigo"
Jaime Castillo y otra
veintena de agricultores participaron en una huelga de hambre y protesta en la
Ciudad de México para exigir al gobierno proteger la soberanía alimentaria, y
respetar las semillas nativas del maíz en su cuna natal.
"Entonces el que estos maíces –transgénicos- empiecen a circular
por todo el país, pone en riesgo que haya más contaminación"
, declara Aldo Rojas.
Rojas es investigador de
la cultura del maíz y participa en la documentación de las variedades nativas
de esta planta en Oaxaca:
"Por ejemplo, no hay ninguna regulación para que se etiquete el
maíz transgénico, ni de que se quiebre el maíz transgénico. Entonces si entran semillas vivas al resto
del país, hay un grave riesgo de contaminación de los maíces nativos mexicanos”,
denuncia el investigador.
En estos momentos empresas
transnacionales que se especializan en semillas transgénicas, como
Monsanto, Dow y
Dupont esperan el permiso del gobierno mexicano para sembrar
¡más de un millón! de hectáreas en Sinaloa y Tamaulipas.
Históricamente la siembra
de maíz transgénico en México estaba prohibida por ser este país cuna del maíz,
con más de 60 variedades nativas del grano (y cientos de variaciones de cada
una de ellas). Pero en diciembre pasado el gobierno mexicano reformó las leyes
agrarias y ecológicas, acelerando el otorgamiento de estos permisos.
La defensa del maíz nativo
ha generado un amplio movimiento social que promueve la auto suficiencia
alimentaria y combate el hambre de otra manera, afirma Fernando Soberanes, maestro
indígena en Oaxaca:
“Porque luego ellos nos dicen: ‘que vengan técnicos’. No. ¿Cuáles
técnicos? ¿Para qué quieren técnicos? Si los técnicos, los especialistas, son los
campesinos"
Añade:
“Entonces nosotros estamos tratando de impulsar desde las escuelas, de
hecho ha habido años en que impulsamos que en todas las escuelas se siembre
maíz. Si no tienen terrenos, aunque sea en macetas; pero que se siembre. Entonces
que los papás enseñen a los hijos el trabajo de la tierra"
Para la edición semanaria de Noticiero Latino, reportó desde México Vladimir
Flores
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