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Ya he repetido en
múltiples ocasiones que los funcionarios de ICE (Inmigración y Aduanas), con
viejas mañas, no le hacen caso a las directrices del presidente Barack Obama, a
las de la Secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, o a las del
director de esa agencia (ICE), John Morton.
Ahora aparecen unos
correos electrónicos internos de ICE que revelan que sus directivos
desarrollaron planes para pescar indocumentados en retenes de tráfico, peinando
las listas de extranjeros en las entidades que emiten licencias de conducir y
cabildeando entre jueces y fiscales para que condenen a los inmigrantes en las
cortes y clasificarlos como los criminales.
La correspondencia
cibernética y otros documentos calificados como "sensitivos" fueron obtenidos
por la seccional de Carolina del Norte de la Unión Americana de Libertades
Civiles (ACLU).
ACLU obligó a que se le
entregaran los expedientes, al someter una solicitud mediante el Acta de
Libertad de Información (FOIA), mientras realizaba una investigación sobre el
uso de los retenes para deportar indocumentados.
Los correos y los
documentos de ICE fueron puestos a disposición de los internautas en el sitio
de internet del diario
USA Today, que publicó un artÃculo encabezado:
"Tácticas de Inmigración destinadas a aumentar las deportaciones", en
el que se destapó que ICE establece cuotas y metas de expulsiones de
indocumentados.
Lo delicado es que los
correos y los documentos datan de la primavera del año pasado, tiempo después
de que el presidente Obama habÃa anunciado una polÃtica de dar prioridad a la
deportación de verdaderos criminales, y no de trabajadores regulares que
carecen de ‘papeles’ y no representan un peligro para la comunidad y la
seguridad nacional.
Los planes, para atrapar
indocumentados al azar en retenes de tránsito, se dieron después de que Morton
hizo un desglose de los individuos cuyo arresto y remoción no eran
preponderantes.
Entonces, ¿por qué los
lineamientos de ICE proponen detener a inmigrantes que carecen de licencias de
conducir? ¿Acaso esos son los criminales?
Los referidos
documentos revelan que autoridades policiales
del Condado de Mecklenburg, donde se localiza Charlotte, colaboraron con ICE en
la pesca de los indocumentados.
Además, establecen que la
División de VehÃculos Motorizados (DMV) de Carolina del Norte colaboró con ICE
en la localización de los inmigrantes, y se propone que las autoridades
norcarolianas le suministren los listados de individuos indocumentados a los
que se les venció el permiso de conducir para cazarlos.
GravÃsimo que se sugiera
presionar a los magistrados para que condenen a los indocumentados en las cortes,
y colocarlos en la clasificación de criminales en lugar de que sean sobreseidos
de los cargos.
Grave porque la administración del presidente Obama habÃa prometido revisar más
de 300 mil casos, para que se aplazara sus deportaciones, mediante la
aplicación de la discreción procesal, por parte de jueces y fiscales de
Inmigración.
Pero contradiciendo las
guÃas del mandatario, a los agentes y oficiales de ICE se les ordenó
promocionar tecnicismos legales para deportar a un mayor número de
indocumentados. El resultado final de todos los esfuerzos: Un aumento en el
guarismo de supuestos inmigrantes "criminales", de 225 mil 390 para
el conteo más reciente, en contraste con los aproximadamente 210 mil,
del año fiscal previo.
El autor del despropósito
de las metas y cuotas de expulsiones fue el exejecutivo de ICE, David
Venturella, quien actualmente trabaja para el Grupo Geo, que opera prisiones
privadas de indocumentados para la agencia federal. ¿Algún conflicto de
interés?
Venturella se inició en el
difunto Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) en 1986, pero se le
quedaron los malos hábitos. Supervisó el proyecto de deportaciones Comunidades
Seguras durante el gobierno de Bush. Salió de ICE para cuestionar en la empresa
privada las determinaciones migratorias de Obama, pero lo recontrataron y
siguió siendo un viejo vaquero que hizo lo que se le dio la gana.
Rafael Prieto Zartha es el director editorial del semanario Qué Pasa-Mi
Gente, en Charlotte, Carolina del Norte.
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