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La estrategia para presionar al Congreso a que apoye una reforma
migratoria es dram谩ticamente diferente a la del 2006, cuando cientos de miles
de personas se lanzaron a las calles.
En vez de marchas multitudinarias, la estrategia consiste en parte en
caravanas de autobuses por 19 ciudades, un mill贸n de llamadas a los
congresistas y s贸lo una marcha en la capital de la naci贸n programada para el 10
de abril.
Organizadores aseguran que las marchas son una herramienta, pero que no
quieren que resulten contra producente, como hace siete a帽os, dijeron.
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