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El fantasma de la obesidad amenaza a los jóvenes de México

Marco Vinicio González
Noticiero Latino, Nueva York
8 de abril de 2008

Los consumidores mexicanos ahora abandonan rápidamente su dieta tradicional y la sustituyen por hábitos alimenticios ajenos a su cultura original, contribuyendo con un grave problema de salud pública, la obesidad, y de ahí a la diabetes, primera causa de muerte en México

gordito by chancedite via Flickr

De acuerdo con datos oficiales de las autoridades de salud, México es considerado actualmente como el segundo país con más gordos en el mundo, después de Estados Unidos; y al paso que va, “dentro de los próximos cinco años México podría rebasar a Estados Unidos y ubicarse en el primer lugar”, sostuvo a Línea Abierta el diputado, Tomás Gloria Requena, integrante de la Comisión de Salud, dentro de la Cámara de Diputados de México.

Los hábitos alimenticios de los mexicanos han cambiado con el advenimiento de las cadenas de supermercado y de comida rápida, apunta el Director de Noticias de Radio Bilingüe, la red de emisoras de radio pública en español, Samuel Orozco; como Kentuky Fried Chicken, McDonald’s, Burger King, etcétera; más el imperio de la comida industrializada o chatarra, con papitas fritas empaquetadas, sodas, hot dogs o toda clase de comida rica en grasas saturadas, calorías y sal, pero de nulas propiedades verdaderamente nutritivas.

Hoy en día es más fácil conseguir una coca cola que un vaso de agua potable en la mayoría de las escuelas públicas de México –según la cadena McClatchy-, país donde este refresco tiene su mayor mercado; porque al parecer los mexicanos consumen más coca cola per cápita que los mismos estadunidenses. En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, donde más de medio millón de mexicanos ha llegado a establecerse en los últimos 30 años, esta comunidad compra en las tiendas de alimentos mexicanos, que han proliferado en los cinco condados de la ciudad, las coca colas ¡importadas desde México!

Las cadenas de comida rápida se han multiplicado enormemente en los últimos 20 años en México, donde han hecho enormes inversiones en franquicias de venta y en publicidad comercial. Existe un bombardeo propagandístico por todos los medios, principalmente electrónicos y visuales, que hace infinitamente más difícil cualquier acción para contrarrestar dicha influencia consumista. Porque los jóvenes se hallan literalmente sitiados por una enorme profusión de anuncios publicitarios prácticamente las 24 horas del día.

Los consumidores mexicanos ahora abandonan rápidamente su dieta tradicional y la sustituyen por hábitos alimenticios ajenos a su cultura original, contribuyendo con un grave problema de salud pública, la obesidad, que da paso a la diabetes, primera causa de muerte en México.

En la mesa familiar de muchos mexicanos de clase media por ejemplo se ha retirado del comedor el cesto de las tortillas y en su lugar se ha puesto el pan de barra etiquetado, en una tendencia acorde con la movilizacion en el escalafón social. Los frijoles y los nopales perdieron estatus tambien, ante las pizzas y las hamburguesas; las tortillas sin embargo no fueron derrotadas del todo, sino sólo confinadas al discreto reducto de la cocina, donde la familia toma el desayuno de manera más discreta o informal.

En los años 90 un estudio de la Universidad de Columbia reveló en Nueva York que en los vecindarios con población de bajos ingresos económicos, generalmente de inmigrantes y muchos de ellos latinos, había ocurrido una suerte de ocupación física de las cadenas de comida rápida en sus calles. Esto provocó desde entonces un problema similar al que está padeciendo actualmente México, aunque por fortuna se estaba identificando científicamente ya en esos años. Vecindarios como Washington Heights, en el norte de Manhattan, o El Bronx, por mencionar sólo a algunos, sufrieron la invasión de cadenas de comida chatarra en sus calles desde los años 60 y 70. 30 años después esto había generado ya un problema de obesidad en la juventud local (y también en adultos), infinitos casos de diabetes, amputaciones y muerte. Y aunque las cadenas de comida chatarra comenzaron a hacer algunos cambios y señalamientos en sus dietas, las medidas han sido más bien cosméticas y el problema de salud pública persiste. Por si fuera poco, el costo de la atención médica a dicho problema corre por cuenta principalmente del Estado, y no de las grandes cadenas que lucran con la salud social, donde debiera recaer más esta responsabilidad.

En el caso de México, se hace un esfuerzo legislativo por intentar atajar esta crisis de salud. El diputado, Tomás Gloria Requena, integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, acaba de someter una iniciativa de ley de su autoría, que intenta obligar a los fabricantes de  comida rápida que etiqueten y con esto adviertan al público sobre contenidos y riesgos a la salud en dichos productos de consumo popular. La medida obliga a publicar en el empaque o etiquetas de esos productos, la leyenda: “El consumo en exceso de este producto, puede causar obesidad, y por consiguiente daños a la salud”. La iniciativa está en comisiones, y se espera una pronta resolución para exigir legalmente que entre vigor lo más pronto posible.

En el siguiente enlace dos investigadoras académicas de México y Estados Unidos, y un funcionario de salud del gobierno federal mexicano abordan este tema, en una apretada edición del programa Línea Abierta (abril, 7 de 2008) que habitualmente conduce Samuel Orozco desde San Francisco California.

Para escuchar, haga Click aquí (8 minutos).

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La apertura al público del Museo Nacional del Indígena Americano en el Paseo Nacional.
Photo: National Museum of the American Indian