Radio Bilingüe
Los daños de las redadas

INTRO: El 8 de febrero del año pasado agentes de inmigración irrumpieron sobre el poblado agrícola de Mendota, California. Según reportes, se llevaron a cerca de 200 personas. Un año después, doctores, maestros, y líderes comunitarios aseguran que la redada ha dejado una marca profunda en la salud de los habitantes, particularmente en los niños. Zaidee Stavely visitó el pequeño poblado en el Valle Central de California.

NARRACIÓN: La señora Feliciana mece a su hija más chica en un columpio en su casa. (Sonido de columpio). El año pasado el esposo de Feliciana fue detenido en la redada de Mendota y después deportado a México.

FELICIANA: Pues yo sí me sentí entre las cuatro paredes.

NARRACIÓN: Feliciana dice que su otra hija Iris de 3 años fue la más afectada por la separación de su padre.

FELICIANA: Ahorita a veces cuando me llaman que me dicen, “Oye, anda Migración, oye ella eso. ¿Quién es, mamá, quién es, va a venir la policía? Ella lo que hace es irse luego a la puerta y cerrarla bien.

NARRACIÓN: La familia de Feliciana es una de miles en el país que se estima fueron separadas durante las detenciones masivas de inmigrantes el año pasado. Un reciente estudio encontró que las redadas han causado graves efectos en la salud mental de los detenidos y sus familias, especialmente los niños. En Mendota, la única clínica en el pueblo quedó desierta porque la gente tenía miedo de acudir a sus citas. Allí trabaja la doctora María Jerardi.

JERARDI: Yo tenía una joven mujer que tenía un recién nacido, y dejó de darle pecho porque tenía tanto miedo. “Mucho susto, entonces no doy pecho porque no quiero dar susto al bebé.”

NARRACIÓN: Los médicos notaron tristeza, luego enojo, en los niños que fueron separados de sus padres. Un año después, los efectos emocionales y psicológicos todavía se pueden palpar. Una madre que fue deportada y regresó para estar con sus hijos se despierta aún en medio de la noche pensando que los agentes están tocando la puerta. Incluso los padres que tienen papeles cuentan que sus hijos tienen miedo. El doctor James Smurr también trabaja en la clínica de Mendota.

SMURR: Se ha demostrado que la constante ansiedad puede tener efectos perjudiciales en la salud, desde problemas gastrointestinales como la gastritis o las úlceras, hasta un riesgo incrementado de enfermedades del corazón. Si te despiertas todos los días y les das un abrazo a tus hijos, pensando “Espero estar aquí en la noche, pero no estoy seguro que lo estaré”, eso tiene que ser muy estresante.

NARRACIÓN: Aún con tanto estrés, la mayoría de los residentes de Mendota no puede pagar por ayuda psicológica profesional. Recurren a los médicos, a los maestros de sus hijos, y a sus líderes religiosos para terapia y apoyo. A partir de la redada, se han construido nuevas redes de protección y solidaridad. Muchos dicen que ahora conocen sus derechos y no abrirán la puerta a los agentes de inmigración si no traen una orden de cateo. Aún así, la amenaza sigue presente. Residentes cuentan que hace poco más de una semana otra pareja de Mendota fue deportada. David Escobar asiste a la misma iglesia que esta familia.

ESCOBAR: Pero los niños están ahorita con una familia aquí en Firebaugh. La mayor tiene 15 años y la menor tiene 9. Sienten, sienten dolor de que se llevaron a sus padres. Han estado llorando en la iglesia. Yo pienso que eso es contra los derechos humanos todo eso.

NARRACIÓN: Para proteger los derechos de los niños, organizaciones civiles recomiendan que el Congreso monitoree las acciones de la Agencia de Inmigración. Los funcionarios de Inmigración declinaron responder preguntas para este reportaje. En el pasado han argumentado que la responsabilidad del bienestar de los niños es de los padres, porque entraron ilegalmente al país. Para la Edición Semanaria de Noticiero Latino, informó Zaidee Stavely.

AUDIO ADICIONAL:

El doctor Smurr.

Sandra, residente de Mendota.

El sacerdote católico Gaspar Bautista de la Iglesia de Nuestra Señora Guadalupe en Mendota.