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Un grupo de escritores y poetas viajó de Houston, Texas a
Tucson, Arizona para defender y distribuir la literatura chicana y latina
después de que las autoridades educativas de la ciudad suspendieran el programa
de Estudios México Americanos y retiraran los libros de los salones de clases.
Desde Tucson, Valeria Fernández reporta sobre este llamado “tráfico de libros”
Tony
Díaz se hace llamar el ‘librotraficante’ y llegó a Tucson con cientos de libros
para que los distribuyan en centros comunitarios que él llama bibliotecas
clandestinas.
“Aquí estamos en la biblioteca clandestina de Tucson
que está ubicada en el Centro Comunitario Valenzuela. Aquí tenemos uno de los
libros prohibidos, The brief wondrous life of Oscar Wao, que ganó el premio Pulitzer…
si pueden creer que prohibieron a Isabel Allende, no lo puedo creer”, afirma incrédulo
Díaz.
Algunos
de los libros ‘traficados’ forman parte del plan de clases de estudios México Americanos
del Distrito Escolar en Tucson. Las clases fueron suspendidas por un juez local
que decidió que promovían la división racial, en violación de una ley estatal,
continúa Díaz:
“Esto no es nada nuevo, nos lo han hecho poco a poco y
de repente se dio a la luz cuánto racismo hay; porque cuando Arizona estaba
cazando a mi gente con leyes antinmigrantes, ocultaban que las leyes eran
racistas”
El
Superintendente de educación del estado, John Huppenthal y las autoridades en
el Distrito Escolar de Tucson dijeron en un comunicado que los libros no están
prohibidos y pueden encontrarse en bibliotecas.
Tony
Díaz:

“El distrito escolar está mintiendo, que no hay libros
prohibidos pero sí. Retiraron siete libros, los metieron en cajas y los
escondieron. Además es prohibido enseñar el currículum de estudios México Americanos”
Díaz
no sólo contrabandeó libros sino que trajo a Tucson a autores como Dagoberto Gilb,
quien está orgulloso de contar con títulos como la magia de la sangre dentro de
los libros prohibidos.
Dagoberto
Gilb:
“By
trying to erase our history we are creating a history that our young people can
now understand. And see for themselves and live through this. It’s actually
kind of beautiful”
(
“Al tratar de borrar nuestra historia estamos creando una
historia que nuestros jóvenes pueden comprender, y ver por sí mismos y vivir a
través de esto. Eso es de cierta forma hermoso”)
La
visita de los ‘librotraficantes’ que llegaron de California, Nuevo México y Texas
inspiró a estudiantes como Juan Abraham Quevedo, de 18 años de e
Aplausos…alguien cantando…

Juan
Abraham Quevedo:
“Yo soy mexicano, soy americano, soy gay y soy
mechista*. Soy trabajador y todo eso. Veo los libros y los comparo con mi vida
y así me emociono más al leer y leer”
Díaz
el ‘librotraficante’, aseguró que piensan continuar con su campaña para llevar
estos libros de literatura e historia chicana y latina a otras bibliotecas en
el país:
“Todo el país ha visto cómo las leyes antinmigrantes
que se engendraron en Arizona llegaron a otros estados. Las copiaron. Yo
no tengo ninguna duda que si dejamos esta ley que existe, que prohíbe nuestra
cultura, otros estados también la van a copiar. No podemos soportar eso”

La
ley de estudios étnicos en Arizona enfrenta una demanda por parte de algunos de
sus estudiantes, y será un juez federal quien decida si está violando la
Constitución. Más allá de este veredicto, dice Díaz, las bibliotecas
clandestinas continuarán operando para convertirse en un núcleo de la cultura
chicana.
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Miembro del
Movimiento Estudiantil
Chicano de Aztlán
Para
la Edición semanaria de Noticiero Latino, desde Tucson, Arizona Texto y fotos
de Valeria Fernández
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