| Dignidad, solidaridad y civismo, en la tercera marcha de los inmigrantes |
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| Con el ánimo de infundir en la clase política de este país, y sobre todo en los candidatos que buscan la presidencia, para elevar su justo reclamo por una solución que reforme la maltrecha política migratoria de Estados Unidos | |
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Los
inmigrantes marcharon dando una muestra de civilidad por el orden, pacifismo y
entusiasmo con que se condujeron a lo largo del país durantes esta tercera manifestación
de los inmigrantes. Reclamaron el origen precisamente inmigrante de esta nación
con la presencia de miembros de casi todas las razas y grupos étnicos del
planeta, que habitan en Estados Unidos. Y lo hicieron con banderas y en idiomas
diferentes, pero con un solo espíritu de unidad. Además, las
decenas de miles de trabajadores que saltaron a las calles reiteraron por
tercera ocasión consecutiva la necesidad de reconocer en este país una
tradición que surgió en Chicago durante el siglo antepasado, y que dio origen a
la jornada laboral de 40 horas semanales cuando un grupo de trabajadores entre
quienes se hallaban inmigrantes fue aplastado por las fuerzas del orden para
dar paso al Día del Trabajo. Este día de reconocimiento universal a la clase
obrera, no se observaba en Estados Unidos hasta hace tres años con la llegada
de las marcha callejeras del primero de mayo que iniciaron en 2006; es pues, otra
de las grandes aportaciones de los inmigrantes a este país. Como ya es
tradición, además de los activistas y organizadores sociales las marchas estuvieron
inundadas de niños pequeños y jóvenes adolescentes hijos de inmigrantes, que
protestaron con pancartas alusivas a la brutalidad de las redadas y al dolor que
causa a sus personas el arresto y deportación de sus padres, tanto en sus
domicilios particulares como en los centros de trabajo y espacios públicos o de
jurisdicción gubernamental, que cancela para ellos la posibilidad de un futuro
y los sume en el dolor y la desolación, o en la terrible incertidumbre. Convertido en un espejo de buena parte de la nación, Radio Bilingüe, a través de su aclamado programa Línea Abierta transmitió durante dos horas consecutivas muchos de los eventos que ocurrían en la plaza pública y las avenidas del país de los inmigrantes, que una vez más dieron muestra de vitalidad. El equipo nacional de sus corresponsales, y los ‘reporteros descalzos’ o ciudadanos que tomaron su teléfono celular para informar al aire sobre los pormenores de las marchas en sus respectivas localidades brindaron un panorama de ejemplar participación cívica, dándole colorido a la crónica de la radio.
De esta
manera ayer el país vio desfilar a obreros, campesinos, vendedores ambulantes, estudiantes,
amas de casa, activistas, sindicalistas, hombres, niños, mujeres, y de los ‘otros
amores’; músicos, religiosos, educadores, artistas y alguno que otro oficial
electo ( en Los Ángeles, el alcalde Antonio Villaraigosa se mantuvo vigilante
para evitar la repetición de incidentes lamentables de represión policial como
el ocurrido en el Parque McArthur), para
exigir respeto a la dignidad humana, y comprensión de parte de las autoridades
a una de las fuentes del progreso económico para este país: los trabajadores inmigrantes. La solidaridad de la clase trabajadora se hizo
presente una vez más en las marchas. En la costa del pacífico estadunidense, los
aguerridos estibadores de puertos pararon labores en protesta a la ocupación
militar de Estados Unidos en Irak, y para saludar el Día del Trabajo y estar a
tono con la gran manifestación de sus hermanos trabajadores inmigrantes. Y en la
ciudad de Nueva York, dos elementos nuevos le dieron un sabor interesante a la
marcha de los inmigrantes. Por un lado, la comunidad afroamericana,
tradicionalmente ajena a las causas de los inmigrantes se unió a la marcha en
un acto de reciprocidad solidaria. Por lo menso así lo anunciaron en la víspera
de la marcha. Y es que esta comunidad mantiene desde hace una semana una serie
de actos de desobediencia civil en Nueva York, en repudio al veredicto judicial
que exoneró de toda culpa a tres policías implicado en la muerte de un joven de
la raza negra, Sean Bell, quien pereció a causa de 50 disparos de los
uniformados contra su auto. Así que con discursos y pancartas la comunidad
negra de Nueva York dijo presente en la marcha. Hubo
también quienes en las marchas de ayer primero de mayo continuaron con su
campaña de educación y guía electoral, por ser este un año de elecciones, y
continuaron con el lema surgido precisamente en las marchas: “Hoy marchamos, y
mañana votamos’. De esta
suerte, los inmigrantes dieron nuevamente una firme muestra de dignidad y
coraje, de solidaridad y civismo, con el ánimo de infundir en la clase política
de este país, y sobre todo en los candidatos que buscan la presidencia, para elevar
su justo reclamo por una solución que reforme la maltrecha política migratoria
de Estados Unidos. |
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