En la víspera de la aplazada reunión en la Casa Blanca con el liderazgo latino para avanzar el tema de la reforma migratoria, el Wall Street Journal (WSJ) reveló ayer que se intenta introducir una identificación (ID) nacional obligatoria en dicha reforma para tratar aplacar las voces críticas qué, se anticipa, atacarán al proyecto.
El senador demócrata por Nueva York, Charles Schumer, copatrocinador junto con el legislador, Lindsey Graham (republicano de Carolina del Sur) de un proyecto de reforma migratoria fue quien introdujo la moción. La medida es además congruente con la política migratoria oficial, que ha apuntado sus baterías contra la clase empresarial que contrata fuerza laboral barata, echando mano al flujo de inmigrantes indocumentados que arriba al país; como si esto no lastimara a las familias inmigrantes, porque al final de cuentas los trabajadores indocumentados terminan –cuando menos- perdiendo su trabajo, aunque muchas veces son también deportados, como ha sido la experiencia en el último año.
Se trata de una credencial nacional con características biométricas, que podrá detectar el estatus legal del portador, a través de huellas digitales, la lectura de la cara o del iris de los ojos de manera electrónica y rápida. Esto desde luego cotejado a bancos de información como el del Departamento de Vehículos de Motor, el Departamento del Trabajo o el Seguro Social.
Pero ocurre que existen grandes objeciones a esta credencial biométrica, que vendrían de los grupos privados de abogacía ciudadana, quienes temen que la medida sea una invasión a la privacidad de los individuos. “Es fundamentalmente una masiva invasión a la privacidad de la gente”, declaró al WSJ Chris Calabrese, consejero legislativo para la Unión Estadunidense de Libertades civiles (ACLU). “No estamos hablando solamente del uso de las huellas digitales, que tratarían a los estadunidenses como criminales a la hora de intentar conseguir un trabajo. Estamos hablando también de un ID que saltaría rápidamente a los requisitos para poder votar, viajar y para casi todos los aspectos de la vida cotidiana donde se requiere una identificación”, deploró Calíbrese.
Por su parte, Graham dijo al rotativo corporativo, especializado en finanzas, que respetaba las objeciones de quienes abogan por el respeto a la privacidad; y que “todos tenemos ya una credencial del Seguro Social”, que es fácil de falsificar, por lo que “hagamos que la falsificación sea más difícil, es todo lo que digo”, declaró el republicano de Carolina del Sur.
Las críticas a la medida propuesta por Schumer le llovieron incluso por parte de los grupos más reaccionarios que se oponen a la reforma migratoria, como es el caso de la Federación por la Reforma de Inmigración Estadunidense, FAIR, cuyo vocero oficial, Jack Martin refutó ayer en la cadena Univisión la utilidad de la medida: “Al parecer el senador Schumer ignora que ya existe un sistema de verificación electrónica, el e-verify, que muchos estados ya están poniendo en práctica, y que casi todos lo van a adoptar muy pronto”.
Los empleadores estadunidenses cuentan con la opción de usar este recurso en la red mundial de la información efectivamente, y los republicanos están presionando para que dicho sistema se haga mandatorio en el nivel nacional. Pero como es bien sabido, el referido sistema de identificación electrónica es sumamente ineficiente, y hasta el propio Schumer así lo describió al influyente periódico.
En entrevista con el WSJ y en defensa de su propuesta Schumer declaró además que dicho ID nacional “es la médula en la solución del problema”, pues “respondería a la preocupación de quienes piensan en las oleadas de nuevos indocumentados que vendrían luego de firmada la ley. Y que “al no poder hallar trabajo cuando lleguen -por la carencia de dicho documento-, entonces se les arrestará”, dijo el senador, implicando su inminente deportación ulterior.
Así las cosas, en el programa Línea Abierta, de Radio Bilingüe, la red nacional de emisoras públicas, la invitada Vanesa Cárdenas, del Centro por el Progreso de Estados Unidos señaló ayer que la referida medida propuesta por Schumer es una forma más de presión política. “Estamos viendo señales de que están tratando de hacer algo, y eso es bueno y debemos continuar la presión para ver cosas más concretas”, declaró, sin dar una calificación a la introducción de la medida en específico.
La credencial de identificación nacional va a ser un experimento entre los empleadores, sobre todo entre aquellos que suelen confiar en la fuerza laboral indocumentada, advierte el WSJ; la Cámara de Comercio estadunidense, por su parte, no ha expresado una posición al respecto, pero teme que los empleadores encontrarán este mandato, de convertirse en ley, complicado y costoso.
Sin embargo Schumer sostuvo que los empleadores estarían en posibilidades de comprar un scanner para verificar la autenticidad del referido ID, por valor solamente de 800 dólares en el mercado; y que los pequeños empleadores podrían solicitar ayuda económica, con este propósito, solicitándola al gobierno federal. |