Nubarrones enturbian el horizonte de la campaña política
Lo que hasta hace poco parecía un rumor, hoy es una lamentable certeza. Se veía venir. Una campaña sucia entre los candidatos republicano y demócrata a la presidencia de Estados Unidos.Los republicanos sacan de su baúl de herramientas la parábola del pastor, Jeremiah Wright y el encuentro fortuito de Obama con Bill Ayers (el profesor universitario ligado a un grupo extremista en los 60), y por qué no, su negritud. Por si fuera poco, durante el último debate presidencial McCain se refiere a Obama como a ese (que en el subtexto muy bien podría ser, esa cosa), anticipando con un relámpago la tormenta que se avecina.
Obama por su parte se ve obligado a responder con la misma moneda, si no quiere que le pase lo que a John Kerry o a Al Gore, que se tardaron en responder a las agresiones y ruindades del adversario Bush, y sólo faltan 25 días para la elección. Para comenzar, recuerda a McCain su contingente participación en un desfalco bancario durante los 80, que aun no ha quedado muy en claro.
De esta suerte lo que nos espera es una campaña aguijonada por mezquindades, que apela a los más bajos instintos y temores, a los prejuicios de la gente, en detrimento de la necesaria discusión de ideas o preocupaciones sociales reales, como la economía y sus implicaciones.
Así que más vale irse haciendo de un buen impermeable, por aquello de que, no vaya a salpicar.
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