Bush y Obama, ¿socialistas?
Nunca antes como ahora las ideas científicas de Carl Marx se hacen vigentes y necesaria su releectura, sobre todo en torno a la planificación económica de una sociedad, que en Estados Unidos no tuvo lugar, y por es hoy estamos como estamos.
Eso sí, hoy la crítica a la medida propuesta por el presidente de Estados Unidos para enfrentar la debacle económica, constituida en uno de los mayores atracos a la sociedad civil de este país y parecido al Fobaproa mexicano, es tildarlo de socialista.
Se dice que comprar acciones de los bancos con dinero del erario público, es decir intervenir en la banca, aunque sin ningún tipo de regulación ni beneficio social pues se compran activos chatarra de los bancos y se les dejan las ¡manos libres! precisamente a los responsables de esta crisis, es socialismo (¡!).
El candidato republicano, John McCain acusa a su contrincante demócrata, Barack Obama de la terrible pretensión de ¡Querer repartir la riqueza! ¡Que horror!, gritan sus huestes en los mítines.
Ambos candidatos sin embargo, incluido el propio Obama hablan a los cuatro vientos de sus estrategias económicas dirigidas a la clase media, y ponen como techo salarial la percepción de 250 mil dólares como ingreso máximo para poder acogerse a los beneficios fiscales de su hipotética política económica para el futuro.
Lo cierto es que el techo con el que se han topado ambos candidatos de los dos mayores partidos políticos (¿los únicos que realmente cuentan?) es precisamente la clase media, y no han podido decender a la clase trabajadora pobre (¿les interesarán los pobres a los candidatos?) -con razón o sin ella-, o divulgar algún plan de salvación para ellos, como si los pobres no existieran, aunque todos sabemos que son la mayoría? Y si estoy equivocado, al paso que vamos lo serán muy pronto, tal vez para cuando uno de los dos candidatos asuma la presidencia, que será tanto como sacarse el tigre en la rifa.
Entonces, se recurre muy a la ligera y erróneamente al término socialismo para criticar cualquier medida que aluda a ayudar los ricos, a los pobres ni se les menciona, y a falta de ideas, se hace blanco en los programas sociales precisamente para efectuar los recortes presupuestales necesarios para enfrentar la crisis o balancear el presupuesto.
Cómo la ve.
