En la nueva administración del cambio surge el clamor
porque Estados Unidos manifieste precisamente un cambio en su política
exterior, de cara a las próximas elecciones presidenciales en El Salvador, que
han sido amenazadas por recientes declaraciones de congresistas republicanos estadunidenses,
con un corte abiertamente ingerencista hacia el proceso político de dicho país
centroamericano.
Esta
conducta no es nueva, y a lo largo de la relación histórica binacional existen
actos de ingerencia política por parte de Estados Unidos, como
los registrados en los sangrientos episodios que causaron destrucción y muerte
en El Salvador
con apoyo estadunidense durante la guerra civil en aquel país.
Rodrigo
Ávila, quien fuera responsable de la policía durante el sangriento período de
la guerra civil salvadoreña (1981-92, con salde de m de 65 mil muertos) es el candidato presidencial del partido de Acción
Republicana Nacionalista, ARENA, fundado en 1981 por Roberto d’Aubuisson,
acusado de ser el autor de los tristemente célebres Escuadrones de la Muerte,
durante el referido periodo histórico en Centro América.
De
acuerdo con Oscar Chacón, de la Alianza Nacional de Comunidades Latinas y
Caribeñas (NALACC,The National Alliance
of Latin American and Caribbean Communities), desde que gobierna ARENA, El
Salvador se ha caracterizado por ser una sociedad con un economía
“profundamente inequitativa, con altos niveles de inseguridad pública y un
desempleo galopante que contribuye a la inmensa pobreza. A consecuencia de esto,la cuarta parte de los salvadoreños, o unos
2.5 millones vive en Estados Unidos, convertidos en una fuente de divisas o
remesas a El Salvador, que envía un volumen de tres mil millones de dólares
anuales, durante los últimos años; una parte importante de esa economía
nacional.
Por
parte de la oposición, Mauricio Funes es el candidato del FMLN (Farabundo Martí para la Liberación
Nacional), “un periodista con probada honradez y sobrado profesionalismo”, que simboliza
los deseos de cambio de miles de salvadoreños, dice Iván Meza a la prensa de
México. Y curiosamente este deseo de cambio parece hallarse en concordancia con
el cambio inspirado por la nueva administración Obama en Estados Unidos.
“Funes
simboliza la esperanza, en medio de una campaña del
miedo orquestada por la derecha, esa derecha que se ha anquilosado y ha
destruido nuestras instituciones democráticas”, sostiene Meza, quien dice además
que “La mayoría de los salvadoreños que vivimos fuera del país queremos un cambio. ¡Nace la
esperanza!”, y afirma que estará monitoreando por Internet las elecciones
presidenciales de su país.
Otros
salvadoreños que residen en Estados Unidos, (y aun en el Salvador) sin embargo
ven a Funes a través del prisma de la noticia que ha prevalecido en muchos de
los principales medios de comunicación estadunidenses sobre el FMLN; y las
ligas que ven entre este candidato de la izquierda con el grupo ex guerrillero
les inspira inseguridad y temor.
No
obstante, el miércoles pasado desde su casa en Santa Rosa, California Melvin
decía al aire a Samuel Orozco, director de Noticias de Radio Bilingüe y
conductor de Línea Abierta que hay mucha confusión en el ambiente respecto a
presuntas consecuencias de votar en El Salvador. Que rondan campañas de
desinformación muy fuertes sobre supuestos peligros que se ciernen si los
electores en El Salvador deciden votar por Funes, entre los que son muy
socorridos la ruptura de la ayuda financiera estadunidense al país
centroamericano y la expulsión de los inmigrantes indocumentados, entre otros
de los rumores, desatados últimamente a partir de algunas declaraciones similares
vertidas por el ministro religioso, Antonio Bolañes a un canal de televisión de
El Salvador, donde este alegadamente dice ser asesor de Obama y estar bien
informado.
“Entonces,
muchas personas y familiares míos me hablan desde El Salvador y me dicen: Hey
¿qué está pasando? ¿Es cierto de que si gana el FMLN aquí en nuestro
país, ustedes los vana deportar a todos para acá?”, dijo Melvin a Orozco. Y
remató: “Esperamos que nuestra gente salga a votar; si nuestra gente sale a
votar en El Salvador, nosotros, allá, vamos a evitar el fraude. Porque si la
gente no sale a votar, ¡Todos esos muertos van a votar!
En
el referido programa de Línea Abierta (11/03/09) fue el propio Bolañes quien desmintió
las declaraciones atribuidas a su persona, y se pronunció más bien por una
conducta de no ingerencia de parte de Estados Unidos hacia los asuntos internos
de El Salvador.
Los
temores de Melvin sin embargo no surgen de la nada, pues halan respaldo por
ejemplo en las declaraciones recientes
de un grupo de congresistas republicanos. El domingo 15 de marzo líderes de
este partido político conservador emitieron declaraciones que pueden
interpretarse como la voluntad de intervenir en
los asuntos políticos de El Salvador;
como un atetado de coacción al proceso electoral,
y como un atentado también contra la soberanía del país
centroamericano, dice Oscar Chacón, de NALACC.
“El
rol de Estados Unidos en todo caso debiera ser el de alentar el libre ejercicio
del sufragio, de ejercer elderecho a l voto y a respetar la voluntad
democrática del
pueblo salvadoreño”, sostiene Chacón en un comunicado llegado a nuestra
redacción. Las declaraciones hechas por los representantes republicanos de
Arizona, Trent Franks y de Indiana, Dan Burton amenazan con revocar el Estatus
de Protección Temporal (TPS) de los salvadoreños en Estados Unidos, ser deportados a El Salvador, así como con
arrebatarles su derecho a enviar remesas a sus familiares. Estas “son simples
tácticas para atemorizar, basadas en mentiras”, denunció este activista
académico. Las condiciones en El Salvadorson un factor fundamental paraemitir la continuidad del TPS, independientemente de quién gobierne en
ese país; y enviar ayuda económica a sus familias es una libertad esencial de
los individuos de la que todo mundo goza; una vez más, independientemente de
cuál sea el signo político del partido en gobierna, en un momento particular,
afirmó Cahacón.
Hoy
el New York Times divulga que otros de los rumores que corren como moneda de
cambio en la mente de muchos salvadoreños es el de comparar la situación de El
Salvador con la de Venezuela o Cuba, y a Funes con el mandatario venezolano,
Hugo Chávez. En la propaganda televisiva de El Salvador, en los últimos día,
dice el Times, “durante cada comercial aparece un montaje que reproduce escenas
callejeras de caos, con soldados camuflajeados; este mensaje es menos que
sutil: Elegir a Funes como presidente y al FMLN, es tanto como rendir el país
al campo socialista”., en clara referencia al lenguaje usado durante el periodo
conocido como la Guerra Fría.
Preocupados
por esta situación han partido algunas delegaciones de políticos, académicos y
gente común a misiones internacionales de observación y monitoreo electoral a El Salvador.
En
el área de Los Ángeles el concejal José Huizar, el ex secretario de la ciudad,
Frank Martínez, y la ex senadora estatal, Liz Figueroa, forman parte de una de
dichas delegaciones, de más de treinta personas del Fondo Salvadoreño Americano
de Liderazgo y Educación (SALEF), que salió la anoche del miércoles a El
Salvador para observar y verificar el proceso electoral, dice el periódico Hoy.
"El
concejal Ed Reyes y yo presentamos una resolución para apoyar el proceso
electoral de El Salvador,
teniendo en cuenta que Los Ángeles es la ciudad donde viven más salvadoreños fuera
de ese país", dijo Huizar… No vamos a interferir en política, vamos para
garantizar que el proceso electoral sea limpio y transparente", sostuvo a
la referida fuente. En una resolución hacen constar que “estas elecciones
tendrán un impacto importante en más de un millón de salvadoreños que residen
en Los Ángeles, la ciudad hermana de San
Salvador, y esta ciudad apoya los esfuerzos democráticos
en ese país”.
Y agrega que se une a miles de salvadoreños residentes de Los Ángeles para
pedir a la secretaria de Estado, Hillary Clinton y a la administración del
presidente, Barack Obama que tomen los pasos necesarios para apoyar los
esfuerzos del grupo de observadores y que el gobierno de Estados Unidos trabaje
con el presidente elegido para fortalecer el sistema democrático de ese país.
NALACC sostiene además que el Departamento de Estado debe hacer inequívocamente
claro su compromiso a respetar la soberanía y los derechos del pueblo salvadoreño
a eligir a sus propios gobernantes, “porque cualquier coerción al proceso electoral
de El Salvador sería, más allá de una conducta diplomática impropia, una
grosera ofensa contra el significado mismo de la democracia, y de la libertad,
que tan orgullosamente pregona Estados Unidos alrededor del mundo”.
“Tiene
que ser alguien como Funes”, sostuvo hoy el
analista político, Leonel Gómez al Times, “por primera vez hay alguien elegible
que no huele a comandante”, declaró, en referencia a los tradicionales candidatos
del FMLN.
Por
otra parte la élite económica de El Salvador
ha sido el apoyo del
partido ARENA, que ha hecho propaganda en su favor ejecutando programas
sociales que ayudan a la imagen de su candidato, RodrigoÁvila. Durante su campaña dice el influyente
rotativo neoyorquino, el señor Ávila ha repartido pequeñas casas de interés
social, inaugurado guarderías infantiles, y posado para la foto en numerosas
ferias de trabajo. Y a Funes le ayuda la imagen confeccionada durante todos
esos años de trabajo en medios de comunicación, electrónicos y escritos de El Salvador.
Con
todo, hay fuertes esperanza en importantes sectores de salvadoreños, tanto en El Salvadorcomo en Estados Unidos de que por fin se de
un cambio.
Y
estos sentimientos de esperanza y de necesidad de un cambio, son precisamente
los que muchos esperan del
presidente Obama, para que los suscriba yreivindique, de su propio discurso, con una clara política de no
intervención y respeto a la soberanía de los otros países, de cara a una nueva
política hacia América Latina.
Por
lo pronto sigue haciendo falta una postura pública del Departamento de Estado y
de la Casa Blanca que aclare las declaraciones de los congresistas
republicanos. Esta parece ser una inmejorable oportunidad para Obama.