¿Tácticas limpias de campaña?
Pensilvania aparece en el mapa electoral como el siguiente campo de batalla, pero sobre todo para los precandidatos demócratas; porque el republicano John McCain ya tiene asegurado su boleto a las elecciones generales de noviembre, como abanderado de su partido.La lucha por el voto en ese estado, que tomará lugar el próximo martes 22 de abril se antoja muy apretada, por el breve margen de diferencia en la preferencia del votante hacia Hillary Clinton o Barack Obama, y por el codiciado botín electoral que representa para cualquiera delos dos candiatos la franja que va de un 12 y un 19 por ciento de votantes indecisos aún en Pensilvania.
Obama cuenta con la mayoría de estados ganados, del voto popular y del número de delegados, pero Clinton no se da por vencida y tiene puestas sus esperanzas en el electorado de Pensilvania, para inyectar un alo de vida a su campaña, que no piensa abandonar hasta llegar a la convención Nacional Demócrata este verano. No obstante en esa zona del país, que fuera parte antaño del próspero cinturón industrial de Noreste estadunidense, la senadora por Nueva York ha visto achicarse la ventaja con que contaba; que alguna vez fue holgada y que hoy, a escasos días de la primaria en Pensilvania, se reduce a cinco puntos porcentuales.
Los complicados pronósticos para la senadora por Nueva York no terminan ahí, sin embargo. De acuerdo con algunas proyecciones, Clinton pierde terreno en Indiana y también en Carolina del Norte, que son las siguientes paradas de este tren electoral.
Hace unos días apenas, un sondeo del New York Times/CBS reveló que muchos más demócratas piensan que Obama podría derrotar más fácilmente a John McCain que Hillary Clinton al excombatiente de vietnam. Y este miércoles 16 de abril, la agencia Reuters y la encuestadora Zogby confirmaban los hallazgos de la referida encuesta del Times, al asegurar que en caso de unas hipotéticas elecciones generales en este momento, Obama empataría con McCain mientras que en cambio Clinton perdería con el senador por Arizona (que curiosamente nació en una base militar estadunidense en el Canal en Panamá, Cuando Estados Unidos todavía lo controlaba).
Obama cuenta con la mayoría de estados ganados, del voto popular y del número de delegados, pero Clinton no se da por vencida y tiene puestas sus esperanzas en el electorado de Pensilvania, para inyectar un alo de vida a su campaña, que no piensa abandonar hasta llegar a la convención Nacional Demócrata este verano. No obstante en esa zona del país, que fuera parte antaño del próspero cinturón industrial de Noreste estadunidense, la senadora por Nueva York ha visto achicarse la ventaja con que contaba; que alguna vez fue holgada y que hoy, a escasos días de la primaria en Pensilvania, se reduce a cinco puntos porcentuales.
Los complicados pronósticos para la senadora por Nueva York no terminan ahí, sin embargo. De acuerdo con algunas proyecciones, Clinton pierde terreno en Indiana y también en Carolina del Norte, que son las siguientes paradas de este tren electoral.
Hace unos días apenas, un sondeo del New York Times/CBS reveló que muchos más demócratas piensan que Obama podría derrotar más fácilmente a John McCain que Hillary Clinton al excombatiente de vietnam. Y este miércoles 16 de abril, la agencia Reuters y la encuestadora Zogby confirmaban los hallazgos de la referida encuesta del Times, al asegurar que en caso de unas hipotéticas elecciones generales en este momento, Obama empataría con McCain mientras que en cambio Clinton perdería con el senador por Arizona (que curiosamente nació en una base militar estadunidense en el Canal en Panamá, Cuando Estados Unidos todavía lo controlaba).
Con todo, la campaña por la nominación demócrata le está haciendo el ?caldo gordo? a McCain, y en los últimos días Clinton la vida pesada a Obama, a quien ha venido atacando reiteradamente por sus anteriores nexos con el pastor Jeremiah Wright, por ejemplo, o por unas desafortunadas opiniones del senador sobre el sentimiento de frustración que le causa a la clase trabajadora amolada su precaria situación económica, y que presuntamente los lleva a abrazar la religión o las armas, o sentimientos antinmigrantes, lo que hace suponer una desconexión, según Clinton, entre Obama y la realidad social de millones en este país.
Lo cierto es que las urgentes ideas que necesitan ser escuchadas por el electorado están cediendo paso a estos ataques virulentos y la pregunta que se antoja es si estas tácticas de campaña conducen en realidad mejores condiciones para la vida social, como anuncian los pregoneros del cambio.
¿Cómo cree usted que deben conducirse las campañas de los precandidatos para no descepcionar al electorado y qué temas piensa usted que deben abordarse en cambio?

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