miércoles 26 de marzo de 2008

¿Fórmula Barack Obama-Hillary Clinton o viceversa?

La competencia interna de los demócratas ha estado llena de sorpresas y por eso ahora no resultaría extraño que pudieran llegar ambos candidatos a la nominación de su partido hasta la Convención Nacional en el verano, antes de ser uno de los dos el (la) ungido (a). Habría desgaste y sobre todo se revelaría claramente el papel de los superdelegados, decidiendo quién es el ganador, en un sistema democrático donde lo medular es el respeto a la voluntad popular para elegir a su máximo representante en el país. John McCain sería el beneficiario de dicho desgaste, pero él mismo enfrenta su propio desgaste, con el acelerado deterioro de la economía, la política exterior, la guerra, la crisis hipotecaria y del cuidado de salud, etcétera, que hereda de la administración dirigida por el máximo líder de su partido y presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

La contienda de los demócratas ha estado también salpicada de zancadillas, chismes y rumores alrededor de su pasado, el más reciente caso es la equivocación de la senadora Hillary Clinton en su anécdota sobre el aterrizaje forzoso en Bosnia, presuntamente bajo fuego enemigo, que resultó ser no una exageración, sino una mentira. Lo que ha sido escaso, sin embargo, ha sido una discusión profunda y pertinente sobre los grandes temas que aquejan a esta nación, como el de la economía, que ha sido tocado tangencialmente con el sello de los discursos de las campañas políticas; nadie por ejemplo ha expresado el inequívoco deseo de retirar sin condiciones a las tropas estadunidenses que ocupan militarmente a Irak, o sin el consentimiento y asesoría del Pentágono; y en cuanto a nosotros los latinos, ninguno de los candidatos ha querido abanderar en sus plataformas políticas el gravísimo y urgente asunto de los inmigrantes perseguidos, explotados económica y electoralmente, separados de sus familias, asaltados con la política fiscal, que los obliga a pagar impuestos a cambio de casi nada, porque el dinero que ganan y envían a sus países está más desquitado.

Hoy, en este carrusel de sorpresas y novedades, la firma encuestadora, Gallup afirma, según la agencia AP, que tres cuartas partes de los votantes demócratas desean una fórmula electoral para la campaña presidencial compuesta por los senadores, Barack Obama-Hillary Clinton, o viceversa, y que si dicha fórmula no incluye al afroamericano el votante negro podría desanimarse y quedarse en casa el día de los comicios, lo que equivaldría a un triunfo para McCain y para los republicanos, y a una derrota más para la democracia y este sistema electoral, que difícilmente se repondría del golpe, por el abstencionismo rampante que campea en la historia reciente de este país, con la excepción de estas elecciones primarias que han sacado a votar al elector en números récord.

El único problema de esta voluntad popular, de tener a ambos demócratas en la boleta, pudiera ser la personalidad de los dos senadores, porque uno tendría que ceder el primer lugar, es decir, el de ser el candidato a presidente.

¿Sería posible dicha dupla?

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