Las escuelas fallan en la prevención de la violencia y el abuso
Vivianne Schnitzer Universidad de Michigan, Annarbor, Michigan 5 de septiembre de 2009
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La clave para la educación exitosa de un niño o una
niña es un ambiente en el cual él o ella puedan aprender seguros. Según un
informe que divulga hoy la Encuesta Nacional de Salud Infantil del
Hospital C.S. Mott para Niños sólo el 26 por ciento de los padres y madres darían
una clasificación excelente a la escuela secundaria de sus hijos en lo que
concierne a la prevención del abuso y la violencia, y el 38 por ciento de las
familias está satisfecho con lo que al respecto hacen las escuelas primarias o
intermedias.
“Los niños que son víctimas del
abuso pueden sufrir efectos graves para su salud, incluidas las lesiones
físicas y los problemas emocionales tales como la depresión, una baja auto
estima, ansiedad, y pensamientos y acciones suicidas”, dijo Matthew Davis,
director de la encuesta y profesor asociado de pediatría y medicina interna en
la Escuela de Medicina de la UM. “Desafortunadamente en Estados Unidos hemos
visto en años recientes algunos episodios trágicos de violencia escolar que han
recibido mucha atención de los medios y han inquietado a las familias”.
En Estados Unidos se calcula que cada día unos
160.000 niños y niñas pierden clases por temor al ataque o la intimidación por
parte de otros alumnos, según la Asociación Nacional de Educación. Desde 1993
ha habido 250 muertes violentas en las escuelas, y la acción de abusadores ha
sido un factor en muchos tiroteos escolares.
“Lo que esta encuesta muestra es que los
padres y las madres siguen muy preocupados acerca del abuso en las escuelas. Y
tres de cada cuatro estados en todo el país han puesto en práctica leyes de
prevención del abuso diseñadas para estimular, y algunos casos forzar a las
escuelas a que presenten y apliquen cursos de prevención del abuso para sus
estudiantes”, dijo Davis, quien también es profesor asociado de política
pública en la Escuela Gerald R. Ford de Política Pública de la UM. “Pero, sobre
la base de las conclusiones de este estudio, no parece que esos cursos o
programas funcionen eficazmente”.
La encuesta pidió a 1.087 padres y madres en
todo EEUU durante mayo de 2009 que asignaran a la escuela de sus hijos grados
de A hasta F, en cinco categorías: seguridad general, seguridad del edificio,
prevención del abuso y la violencia escolar, preservación de la seguridad de
los estudiantes durante emergencias en toda la escuela, y la comunicación de
información a las familias en el caso de una emergencia en toda la escuela.
Las familias dan calificaciones a otras
preocupaciones sobre seguridad escolar:
Seguridad general: el 59 por ciento de las
familias asignaría a la escuela primaria de sus hijos una “A”, en tanto el 33
por ciento de las familias daría una “A” a la escuela secundaria de sus hijos.
La información a las familias en una emergencia
en toda la escuela: El 64 por ciento de las familias daría una “A” a la escuela
primaria de sus hijos en tanto el 46 por ciento de las familias daría una “A” a
la escuela secundaria de sus hijos.
Preservación de la seguridad de su hijo durante una
emergencia en toda la escuela: el 62 por ciento de las familias asignaría una
“A” a la escuela primaria de sus hijos en tanto que el 36 por ciento de las
familias daría una “A” a la escuela secundaria de sus hijos.
Seguridad del edificio: el 49 por ciento de las
familias daría una “A” a la escuela primaria de sus hijos y el 33 por ciento de
las familias daría una “” a la escuela secundaria de sus hijos.
Qué
pueden hacer las familias
Los padres y las madres que tengan preocupaciones
acerca del abuso en las escuelas de sus hijos pueden involucrarse de varias
formas. Davis sugiere que las familias participen activamente en los programas
locales de seguridad escolar y comunitaria allí donde ya existan los programas
para la prevención de la violencia y el abuso.
En los pocos estados donde no existen programas de prevención del abuso, Davis
sugiere que las familias participen en el proceso legislativo abogando a favor
de que se apliquen programas de prevención del abuso y que usen a otros estados
como ejemplo.
“Pero en el hogar mismo hay una forma en la cual padres y madres pueden hacer
la diferencia también”, dijo Davis. “Las familias pueden escuchar a sus hijos
que son sus ojos y oídos en las escuelas, especialmente con los problemas de
abusos. Puede que para los niños y las niñas sea realmente difícil hablar del
abuso, por lo cual el padre y la madre tienen que preguntar directamente sobre
el asunto y deben hacer que el hogar sea un sitio seguro para hablar de este
problema importante”.