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viernes 26 de septiembre de 2008

La debacle financiera mundial o el petate del muerto

Hace menos de cuatro meses Henry Paulson y Ben Bernanke, Secretario del Tesoro y Presidente de la Reserva Federal estadunidenses, respectivamente, dijeron a la prensa que la economía de Estados Unidos se hallaba prácticamente galvanizada, a salvo, cuando la recesión se venía venir.

Hoy sabemos que mintieron ambos directores financieros, o que por lo menos se equivocaron. Cualquiera de estas dos razones amerita el despido del puesto, y una averiguación judicial, porque hay fondos públicos de por medio.

Hace apenas unos días estos dos personajes llegaron al Congreso a pedir ser rescatados y al mismo tiempo a darle un ultimátum a los legisladores de ambos partidos: O nos dan 700 mil millones de dólares, o el mundo entero lo va a lamentar.

Además, los señores del dinero pidieron ser eximidos de toda culpa y supervisión en el manejo de estos monumentales fondos, y centrar toda la autoridad en el titular de la Reserva Federal. No mencionaron palabra alguna sobre la suerte de los deudores de hipotecas, por ejemplo, que son buena parte de quienes terminarán poniendo el dinero del rescate y asumiendo la deuda, pues sus impuestos nutren el erario público de donde saldrán los fondos. Tampoco propusieron un rescate para estos últimos.

El Congreso montó entonces un debate teatral, dicen algunos, que de paso casi sirve para evadir un debate presidencial, bajo el presupuesto de una conducta patriótica que antepone los intereses personales a los de la nación.

Nadie ha llevado realmente esta discusión a fondo, entre otras cosas porque al Congreso no le dieron más que una semana para obedecer, o todo se iría para abajo, por el efecto dominó que esta debacle tendría en el resto de la economía global, argumentan los defensores del rescate financiero.

Pero analistas económicos han dicho, por ejemplo en Radio Pública Nacional, que aún con los 700 mil millones del rescate la recesión económica de Estados Unidos no se va a a poder evitar. Que no está claro cómo se manejarán dichos fondos, ni cuándo regresarán al gobierno de nuevo; o qué va a pasar con la abultada deuda hipotecaria, etc.

Y cuando ya parecía que se tocaba fondo, ayer el mayor banco de ahorros en el mundo, el Washington Mutual se desplomó y fue comprado por la correduría JP Morgan.

Entonces este rescate multimillonario parece ser para quienes cometieron todo tipo de equivocaciones y excesos –o delitos-, corriendo los mayores riesgos con dinero del contribuyente, que en estos momentos estarán brindando con champaing y en copas de cristal cortado por el éxito obtenido.

De modo que esta visión catastrófica de la debacle estadunidense arrastrando en su caída al sistema global financiero ¿no será algo parecido a la alegoría de las armas de destrucción masiva? Ya que infundir temor en la población parece haber sido el deporte favorito de esta administracion.

En otras palabras, ¿no estarán queriendo asustar con el petate del muerto?

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