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lunes 21 de julio de 2008

Tras castrar los granos, se penaliza al productor si contamina sembrando la semilla sin permiso


Las compañías trasnacionales que impulsan propagandísticamente los cultivos genéticamente modificados, como Monsanto, DuPont-Pioner y Sygnenta, principalmente, mienten varias veces. Una, porque no aumentan la productividad, como se anuncian; producen menos semilla incluso, que no germina muy bien, y cuando germina requiere más gastos en cuidados y agroquímicos, industria ésta última que también controlan los dueños de la propiedad intelectual de los granos o cereales, entre otros cultivos. Al gastar más y producir menos obviamente quien sale perdiendo al final del ciclo agrícola es el agricultor. Además las semillas genéticamente modificadas contaminan. De tal manera que si alguien se atreve a sembrar una semilla cuya propiedad intelectual es de dichas trasnacionales, se castiga al agricultor, con penas millonarias, poruq e una vez que se propaga la contaminación a otras plantas criollas o auctótonas nada puede frenar la contamnación.

Este es el panorama que denuncia de manera alarmante y científicamente bien documentad, en el siguiente enlace, la investigadora, Silvia Riberio, para mostrarnos cómo las grandes trasnacionales, con la complicidad de gobiernos débiles y corruptos, o entreguistas de la soberanía nacional de sus respectivos países en Latinoamérica -México por ejemplo-, están sujetos a los intereses de dichas transnacionales, a quienes entregan el patrimonio nacional en negocios que además de ocultar serias violaciones a las leyes constituyen un saqueo legalizado de nuestros recursos y de nuestra historia a precios de ganga.

¿Cómo es posible que en pleno siglo 21 siga ocurriendo esta burda guerra de conquista? ¿Usted qué piensa?

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