INTRO: Un campamento de migrantes en Los Baños, en el valle central de California, se ha vuelto un foco de controversia porque los trabajadores que allí residen se surten de agua contaminada para sus quehaceres domésticos. El pozo de El Campito, como le dicen sus residentes, tiene cantidad dearsénico, cobre, y radionúclidos. Los vecinos han pedido conectarse al sistema de tubería de agua potable, pero como pasa en muchas comunidades pobres y migrantes, su voz tarda en llegar a los despachos en que se hacen las decisiones. Zaidee Stavely reporta.
NARR: Alma Juárez vive en El Campito seis meses de cada año, durante la temporada de la pizca de tomate y el empaque de almendra en esta región del centro de California. Alma dice que vive bien en este campo laboral, pero una cosa le preocupa: no puede tomar el agua de la llave, es un peligro para su salud. Juárez y los otros 200 residentes reciben garrafones de agua potable sin cobro, pero para bañarse y limpiar dependen del agua de la llave.
JUAREZ: O sea, hay familias aquí en el campo que tienen cinco o seis o más miembros, y no alcanza. Incluso hay muchos niños, muchos bebés, y no alcanza.
NARR: El agua de la llave tiene radionúclidos y arsénico, substancias que pueden causar cáncer. Tambien tiene cobre, que puede dañar el hígado y los riñones.
JUAREZ: Y que nos puede provocar eso a largo plazo, es muy mortificante, angustiante. Es decir, me estoy lavando los dientes, se me olvidó agarrar agua del garrafón, y me enjuagué con ésta, me puede pasar algo, me puede dar una infección? ¿Y a quién vas a ser responsable? ¿Contra quién vas a ir?
NARR: La autoridad de vivienda ya ha pedido un sistema de agua potable para El Campito, que podría tardar dos años para instalarse. Mientras tanto, los vecinos negocian con el Departamento de Caza y Pesca para poder conectarse a la tubería estatal de agua limpia. Las negociaciones van lento: llevan ya dos años. Jordan Traverso es vocera del Departamento de Caza y Pesca.
TRAVERSO: Hemos estado en la mesa tratando de asegurar no sólo que podamos llevar agua potable al centro de familias migrantes, sino también seguir asegurando las necesidades de nuestra área de vida silvestre. Tenemos el deber de apagar incendios y tenemos que asegurarnos de que todavía lo podremos hacer.
NARR: Este conflicto ilustra las condiciones inseguras en las que viven miles de trabajadores migrantes en todo el país. Shelley Davis es vice-directora de la organización Farmworker Justice.
DAVIS: La contaminación del agua definitivamente es un ejemplo de qué tan vulnerables son estos trabajadores. Estamos felices cuando cosechan la fruta y la verdura que necesitamos para vivir una vida saludable, pero no nos importa si tienen que bañarse con agua que tiene arsénico. ¿Esto tiene algún sentido?
GUZMÁN: El problema de que el agua esté contaminada está ocurriendo por todo el valle central y todo el valle de la costa central, donde tienen décadas de producción agrícola intensiva.
NARR: Martha Guzmán, analista de la Fundación de la Asistencia Rural Legal de California, dice que el problema de la contaminación afecta sobre todo a las comunidades pobres del estado.
GUZMAN: Por ejemplo, una ciudad grande puede quitarle el nitrato al agua por formas de tratamiento, que cuesta muchísimo. Una comunidad pequeña y pobre no puede hacer eso porque cuesta demasiado. Claro que las comunidades pobres la mayoría en nuestro estado son latinos e inmigrantes.
NARR: Guzmán dice que un primer buen paso es el que han dado legisladores en Sacramento. Una iniciativa pendiente asignaría fondos para investigar por qué está contaminada el agua en el valle central y además construiría proyectos de agua potable en las comunidades más pobres. Para la Edición Semanaria de Noticiero Latino, reportó Zaidee Stavely, con entrevista de campo de Alma Martínez. |